GRAN DIOS PAN EL
¿Su ensoñación lo impulsó a vagar, como había vagado hacía mucho tiempo, desde los campos hacia el bosque, recorriendo un senderito entre los matorrales resplandecientes bajo las hayas; y el hilo de agua que caía de la piedra caliza sonaba como una melodía cristalina en un sueño. Los pensamientos empezaron a extraviarse y a mezclarse con otros pensamientos; el sendero de hayas se transformó en un camino bordeado de encinas, y aquí y allá trepaba una vid de rama en rama, con sus rizados zarcillos, cargada de uvas moradas, y las escasas hojas color verde grisáceo de un olivo silvestre se destacaban contra las sombras oscuras de las encinas. Clarke, en los vericuetos profundos del sueño, estaba consciente de que el sendero lo había conducido desde la casa de su padre hasta un territorio desconocido, y estaba asombrado por su rareza, cuando de pronto, en vez de los zumbidos y murmullos del verano; pareció abatirse un silencio infinito sobre todas las cosas, y el bosque se sumergió en el silencio, y por unos momentos quedó cara a cara con una presencia, que no era ni hombre ni bestia, ni vivo ni muerto, sino una mezcla de todas las cosas; la forma de todas las cosas; pero desprovista de toda forma. Y en ese momento, el sacramento del cuerpo y del alma se disolvió, y una voz pareció exclamar: `Salgamos de aquí, y cayó entonces una oscuridad como la que existe más allá de las estrellas, la oscuridad de lo eterno"